El origen
En Montevideo, hacia 1938, Enrique Abal Salvo , por ese entonces con 20 años, comienza a realizar las primeras grabaciones a particulares, identificando a esos primeros discos directos con la marca Son d’Or (Sonido de Oro). Desde entonces han sido grabados por la empresa decenas de miles de discursos políticos, propagandas comerciales, interpretaciones musicales, etc.
Paralelamente, en 1941 «Son d’Or» realiza la primera reproducción industrial de discos de pasta, haciéndose las matrices en los fondos de la propia casa de Enrique Abal y utilizándose para la fabricación de los discos una caldera de vapor de tintorería. Nació así la industria fonográfica más antigua del Uruguay.